Navidad y empresa: lotes, cenas y aguinaldos

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En las fechas próximas a la Navidad, muchas empresas tienen la costumbre de obsequiar con algún detalle a sus trabajadores. La mayoría de las veces se les entrega un lote o cesta con alimentos típicos de estas fiestas: turrones, dulces, embutido, licores, etc. Desde hace relativamente pocos años, también se suelen organizar comidas o cenas de empresa.  Se trata de actividades socialmente aceptadas que considero que han dejado de tener un valor religioso concreto, por lo que cualquiera puede ser partícipe de ellas. En mi opinión una empresa debe obsequiar a sus empleados con algún tipo de detalle por estas fiestas, aunque considero que debe hacerse de la manera más adecuada a cada situación.

Lotes y cestas navideñas

Una empresa debe entregar un lote o cesta de Navidad a cada trabajador. No existe una obligación legal de llevar a cabo este acto (aunque algunos convenios colectivos sí lo han establecido) pero, en mi opinión, la empresa que no lo hace está dando una mala imagen de sí misma (tacaña, rancia, etc.). Ahora bien, si se decide entregar una cesta, esta debe contener productos de buena calidad. Es preferible que contenga pocas cosas pero muy buenas, que muchas cosas de calidad inferior. Si el lote incluye un jamón o paletilla ya gana muchísimos puntos, aunque el jamón no sea de los mejores. Conozco una empresa que se limita a regalar únicamente un jamón de excelente calidad (valorado en unos 120 euros) y os aseguro que ningún trabajador echa de menos ni turrones, ni licores, ni nada.

Las cestas pueden ser de menor o mayor valor según vayan destinadas a diferentes categorías de trabajadores. No obstante, todo el mundo debe recibir su lote navideño, desde el becario hasta el jefe. Incluso se puede tener un pequeño detalle con los trabajadores subcontratados con los que se mantiene una estrecha colaboración.

Tampoco hay que volverse loco escogiendo los productos que componen la cesta en atención a la diversidad en la empresa (abstemios, celíacos, musulmanes, etc.). Al fin y al cabo, existe la costumbre entre los trabajadores de regalar a familiares o amigos los productos que no les satisfacen o aportarlos a  las celebraciones familiares. Obviamente, si en la empresa existe una mayoría de abstemios o musulmanes pues no se deben incluir productos alcohólicos ni derivados del cerdo. Pero la empresa tampoco tiene la obligación de conocer las circunstancias o confesiones de cada empleado, especialmente cuando se trata de un obsequio que se entrega voluntariamente. Debe evitarse caer en conductas que pueden llegar a rozar el ridículo. Yo aconsejo adaptarse en la medida de lo posible siempre que no suponga un esfuerzo desproporcionado para el organizador de los obsequios.

Cenas y comidas de empresa

Este tipo de actos se han popularizado en los últimos años aunque han disminuido por causa de la crisis económica. Suelen organizarlos los departamentos de Recursos Humanos de las empresa o la Dirección de las mismas. A mi entender, no es obligatoria su asistencia si se llevan a cabo fuera de la jornada laboral (cenas) pero sí debe acudir el trabajador si se realizan dentro del horario de trabajo (comidas). En cualquier caso, y esto me parece muy importante, la empresa debe correr con los gastos de la cena o comida, aunque sea voluntaria su asistencia. Me parece inadmisible que se organicen este tipo de actos de forma oficial y se pretenda que los empleados paguen su parte, especialmente teniendo en cuenta que se acude a restaurantes con precios mínimos de unos 30-40 euros por persona. Esto  supone que los empleados con menores salarios que no puedan permitirse ese gasto quedarán excluidos de la celebración. También hay que distinguir entre las cenas de empresa «oficiales» y las cenas que organizan determinados trabajadores por su cuenta.  En este último caso la empresa no interviene en ningún momento y, obviamente, no debe pagar nada.

En general, opino que estas actividades suponen más inconvenientes que ventajas: en empresas de gran tamaño suponen mucho tiempo y recursos para organizarlas; en empresas con despidos recientes se interpreta como una falta de sensibilidad hacia los trabajadores («para gastos de cenas sí hay dinero pero para mantener puestos de trabajo, no»); en empresas con mal clima laboral supone forzar a los empleados a relacionarse con personas con las que no se sienten a gusto, además de que estos actos no sirven para solucionar este tipo de problemas; si la empresa no paga la comida habrá gente que no podrá ir; si acuden los jefes habrá gente que no querrá ir, etc.

Si los empleados desean reunirse para comer o cenar lo pueden hacer al margen de la empresa, invitando solo a quien desean, sin forzar situaciones incómodas, escogiendo un menú asequible para todos, alimentos adecuados para todos, etc.

El aguinaldo

Por este nombre me gusta denominar a  la cantidad de dinero que algunas empresas entregan a los trabajadores por estas fechas. No se trata de la paga extraordinaria estipulada por la normativa, sino más bien de una propina «en negro», es decir, no fiscalizada. La ventaja de este detalle frente a los dos anteriores es que todo el mundo puede aprovechar el obsequio. Además, los empleados que tienen las pagas prorrateadas en cada nómina lo agradecen especialmente porque, reconozcámoslo, tener prorrateadas las pagas queda un poco triste cuando llega la Navidad. Los inconvenientes son que entregar dinero queda un poco frío si no se complementa con ninguna otra cosa (cena, lote) y que se puede juzgar o calcular fácilmente su valor, cosa que con las cenas o las cestas es más difícil.

Finalmente, a mí como trabajador me gusta el jamón o el dinero del aguinaldo y como empresario escogería entregar el sobrecito con el dinero. ¿Qué preferís vosotros?

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7 respuestas a Navidad y empresa: lotes, cenas y aguinaldos

  1. Maika dijo:

    Interesante artículo y muy completo. Yo me decanto por el aguinaldo. 🙂
    ¡Pasa buenas fiestas!

  2. emmagomezmtnez dijo:

    Buenas tardes Antonio,
    Me ha gustado mucho el artículo. Comparto con Maika, es muy interesante, completo y adecuado a esta época. Yo agradecía muchísimo el lote navideño. Al fin y al cabo para mi lo importante era el detalle, el hecho de que te valoren y te den un regalo extra en esas fechas.
    Un abrazo y Felices Fiestas
    Emma

    • Aflabor dijo:

      Hola Emma
      Efectivamente, es importante sentirse valorado en al empresa en la que uno trabaja.
      Felices fiestas para ti y para todos los que visitan este blog.
      Nos volvemos a ver en 2013 con más contenidos.

  3. Pingback: Navidad y empresa: el triunfo del jamón | AFLabor

  4. Anonimus dijo:

    Muy bueno el post. Ahora bien teniendo en cuenta la pérdida de derechos que la mayoria de trabajadores soportamos, apuesto por nada o menos jamón y otras hierbas, eso sí un lote a rebosar de contratos indefinidos, salarios dignos, mejores condiciones de trabajo (jornada, conciliación, no explotación) para todos. Esa es la mejor vitamina para la motivación, implicación, y a partir de ahí cada uno se comprará un pata negra o no. Buen Año Antonio

    • Aflabor dijo:

      Hola Anonimus.
      Me temo que es más fácil que la empresa te regale un jamón a que se cumpla lo que tu dices. En cualquier caso, te deseo lo mejor para el 2014.
      Un saludo.

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