¿Por qué la gente trabaja «en negro»?

foto_by_Daniel _LoboTrabajar «en negro» o «en B», «sin estar dado de alta», «sin contrato», economía sumergida, economía informal, trabajo irregular, trabajo no declarado, etc. son formas coloquiales y técnicas de referirnos a un tipo de actividad productiva no sometida a las obligaciones establecidas por la normativa fiscal y laboral. En esta entada hablaremos de los perfiles y motivaciones de las personas que llevan a cabo estas prácticas. El análisis tendrá hoy un carácter más sociológico que de costumbre. Para un enfoque más jurídico os recomiendo esta entrada de Nexolaboral.com.

El trabajo en negro se desarrolla principalmente en las pequeñas empresas y en todos los sectores productivos (agricultura, industria, servicios) en los que se utiliza mucha mano de obra. Los sectores con más economía sumergida en España han sido tradicionalmente los servicios domésticos (60,4%), la confección textil (42,9%), la industria manufacturera del calzado (37,8%) y el cuero (32%), los servicios personales (34,5%) y la agricultura (30,9%) (Sanchís, 2008: 146).

Podemos encontrar diversos perfiles de personas que trabajan en la economía sumergida:

1.- Trabajadores contratados formalmente que cobran alguna parte de su salario de forma irregular, sin someterlo a la cotización obligatoria a la Seguridad Social (horas extraordinarias, complementos, etc.). Estos empleados están cubiertos a efectos de las prestaciones sociales más valoradas (jubilación, desempleo, incapacidad, etc.) por lo que es muy posible que acepten de buen grado el pago «en B» de esa parte del salario. Especialmente valorado es el pago «en negro» de las horas extraordinarias pues su cotización por ley es más elevada con el fin de que resulte más rentable contratar a más trabajadores en lugar de destinar la plantilla a realizar una jornada superior a la ordinaria.  Se trata de una estrategia para estimular el empleo que ha resultado contraproducente porque lo que ha estimulado finalmente es la retribución irregular de esas horas.

2.- Trabajadores por cuenta ajena contratados en una empresa que tienen otros trabajos de carácter irregular. Pueden ser pequeños trabajos de fin de semana en otras empresas (extras de la hostelería, por ejemplo) o actividades por cuenta propia (chapuzas, reparaciones, artesanía, etc.). Como ya tienen un empleo que les permite acceder a una futura pensión de jubilación no les compensa darse de alta como autónomos. Algunos acaban constituyendo formalmente su negocio cuando ven que puede ser viable económicamente, abandonando así el trabajo por cuenta ajena y a la vez la economía sumergida.

3.- Trabajadores a los que no les importa trabajar en negro porque para ellos es una situación pasajera mientras esperan acceder a empleos formales. Suelen ser casos de jóvenes estudiantes  o  empresas donde se empieza trabajando sin contrato y pasado un tiempo se formaliza la relación laboral.

4.- Trabajadores contratados por cuenta ajena con un alto porcentaje de su salario «en B». Puede tratarse de empleos con contrato a tiempo parcial en los que se trabaja realmente la jornada completa, percibiéndose la mitad del salario «en negro». En principio, este tipo de prácticas no son del agrado del trabajador, pues le pone en una situación de infracotización a la Seguridad Social que influye en las futuras prestaciones de jubilación, desempleo, etc. además de en las posibles indemnizaciones por despido.

5.- Trabajadores sin contrato. Esta es la situación más grave por los motivos anteriormente expuestos. Aunque algunas personas aceptan esta condición sin problemas, habitualmente se trabaja sin contrato de forma forzada. Podemos encontrar diferentes perfiles:

Empleadas de hogar: en este supuesto existe una dificultad para regular una actividad de forma satisfactoria para ambas partes (trabajador y empleador). Esto ha provocado el mayor porcentaje de empleo irregular en este sector, como ya hemos mencionado. A estas personas, mayoritariamente mujeres, no les compensa económicamente formalizar legalmente la prestación del servicio.

– Extranjeros en situación irregular: estas personas no pueden trabajar legalmente por lo que recurren a estas prácticas para poder subsistir. Es paradigmático el caso de la empleada de hogar que a la vez tiene la condición de inmigrante «sin papeles».

– Perceptores de prestaciones sociales: se trata de personas que prefieren trabajar sin contrato porque tener un empleo formal les resulta incompatible con el derecho a percibir una prestación social (desempleo,  ayudas sociales, jubilación, invalidez, etc.).

Según la Comisión Europea, el perfil predominante de trabajador «en negro» europeo lo constituye el primero de los grupos que he citado (trabajadores pluriempleados).

En España, se estima que el perfil mayoritario de trabajador «en negro» es el de una mujer ama de casa que compagina esa actividad con algún empleo en la economía sumergida. Le sigue el grupo de hombres jóvenes de hasta 24 años. El grupo más minoritario serían los parados que cobran la prestación por desempleo. Los datos proceden del estudio más serio sobre la economía sumergida en España que data de 1985, analizado en profundidad aquí. Actualmente considero que deben tenerse en cuenta dos circunstancias: la primera es la población extranjera irregular que en aquella época era inexistente; la segunda es la crisis económica que estamos padeciendo desde 2008. La  inclusión de estas variables podría variar el perfil típico del trabajador de la economía sumergida en España.

¿Por qué se tolera socialmente la economía sumergida? Todos conocemos personas que trabajan «en negro»: nuestra madre puede trabajar como empleada de hogar algunas horas a la semana mientras que nuestro hijo puede prestar servicios de camarero extra en un restaurante los fines de semana mientras estudia una carrera. Así, «trabajadores irregulares y regulares duermen bajo el mismo techo» (Sanchís, 2008: 149). Por otro lado, la crisis económica, pero a la vez social y política (corrupción, ayudas a la banca, recortes en los servicios públicos, etc.), puede provocar que cale en la población la idea de que el Estado no merece nuestro dinero pues no lo utiliza para los fines que consideramos lícitos.

¿Por qué la gente trabaja «en negro»? Teniendo en cuenta que hemos constatado la existencia de un importante elemento de voluntariedad en el trabajo irregular, podría decirse que unas personas, afortunadamente, deciden trabajar «en negro», y otras, desgraciadamente, no tienen otro remedio.

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14 respuestas a ¿Por qué la gente trabaja «en negro»?

  1. @juanjocesc dijo:

    Gran artículo Antonio. Me suena mucho mucho el perfil número 3. Y el tema de los extranjeros me parece especialmente relevante a la hora de incidir en su legislación.
    De acuerdo con tu reflexión final, me parece que mucha gente no tiene otro remedio que recurrir a la economía sumergida para subsistir. Paradójicamente, se persigue más la economía sumergida de las empresas pequeñas como pequeños restaurantes en período estival (lo veo por el sur muy a menudo) en lugar de incidir en otros sectores o empresas que lo realizan a mayor escala.

    Un abrazo.

    • Aflabor dijo:

      Hola Juanjo.
      Celebro que te haya gustado el artículo.
      Es normal que se persiga más a las pequeñas empresas de la hostelería puesto que allí el nivel de economía sumergida es elevado, todo un clásico en este país. Las empresas grandes lo tienen más complicado por la presencia de representantes de los trabajadores que evitan estas prácticas fraudulentas.
      También debe tenerse en cuenta que los inspectores no pueden acceder a hogares para comprobar el tema de las empleadas de hogar ni a las mujeres que llevan a cabo tareas de confección en su casa subcontratadas por empresas textiles gallegas, otro clásico de esas zonas.
      Un saludo.

  2. Excelente artículo Antonio.
    Espero que con la nueva regulación de empleadas del hogar este colectivo pase a cobrar un sueldo regularizado, o como mínimo, lo que puedan cobrar en B, sea únicamente un complemento a su salario “legal”.
    Un abrazo
    Emma

    • Aflabor dijo:

      Hola Emma.
      Gracias por tu felicitación.
      El tema de la regulación de las empleadas de hogar me parece muy complicado especialmente cuando suelen prestar servicios para varios empleadores. Yo las veo más como trabajadores autónomos pero con el problema de que la cantidad de trabajo no es de una entidad que les compense darse de alta.
      En el caso de que trabajen para un solo empleador a tiempo completo la cosa parece más sencilla de resolver. Pero no es el caso más habitual.
      Lo dicho, un tema complejo de resolver.
      Un saludo

  3. Muchas gracias por enlazar desde tu entrada a mi blog. Saludos

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  5. Alex dijo:

    Me quedo con este párrafo: “Por otro lado, la crisis económica, pero a la vez social y política (corrupción, ayudas a la banca, recortes en los servicios públicos, etc.), puede provocar que cale en la población la idea de que el Estado no merece nuestro dinero pues no lo utiliza para los fines que consideramos lícitos.” ¿No crees que es una idea legítima viendo cómo está el patio? Sé que éste no es un blog de opinión, sino informativo pero… ¿tú qué crees?

    • Aflabor dijo:

      Hola Álex.
      Creo que el estado nunca repartirá el dinero que recauda de un modo que nos parezca bien a todos. Y también creo que las personas que trabajan «en negro» de forma voluntaria siempre tendrán una explicación que justifique su actitud.
      Un saludo

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