El descarte del candidato que ha trabajado en la Administración Pública

foto_by_discolaCon la crisis económica y los recortes gubernamentales ha aparecido una clase de desempleado que tiene como característica principal proceder de puestos de trabajo  temporales en el sector público, ya sea como funcionario interino o personal laboral al servicio de la administración. Cuando fui consciente de su existencia decidí escribir en el blog una entrada que sirviera de ayuda para que este colectivo pudiera encarar con más éxito la búsqueda de empleo, pues entiendo que tiene unas particularidades que fomentan su descarte de los procesos de selección de personal. Para concretar un poco, hablaré en esta entrada del siguiente perfil de desempleado:

1.- Ha estado durante uno o más años trabajando para la Administración Pública (ayuntamientos u otras entidades locales, administración autonómica, estatal, etc.).

2.- El trabajo ha sido temporal y lo ha compatibilizado con el estudio de oposiciones con el fin de obtener una plaza fija, oposiciones que en los últimos años se han reducido en número o eliminado.

3.- Me centraré únicamente en perfiles administrativos y subalternos, no voy a hablar de policías, bomberos, médicos, maestros, etc.

El perfil reseñado es el que he podido observar en algunos procesos de selección para cubrir puestos administrativos en empresas privadas. Durante esos procesos también escuché la reticencia de los empresarios para contratar a esas personas. ¿Qué tienen esos perfiles que quedan tan estigmatizados? Las ideas pueden resumirse en las siguientes tres expresiones:

1.- «En cuanto salgan plazas y supere la oposición se marchará de la empresa»: de esta idea ya hablamos en una anterior entrada de este blog dedicada al descarte del candidato que está preparando oposiciones. Las empresas tienen esa preocupación que en muchas ocasiones no está fundamentada, como expondré más adelante.

2.- «No pienso contratar a una persona que no sabe lo que es tener un jefe»: esta frase real que escuché decir a un autónomo es una forma de expresar que este tipo de trabajadores no son capaces de adaptarse al funcionamiento de una empresa privada, donde las normas laborales y procedimentales no se siguen a rajatabla, ni hay días de asuntos propios, ni se goza de medidas de conciliación de la vida laboral y familiar, etc. La verdad es que entre el ámbito privado y el público hay un abismo en cuanto a condiciones laborales se refiere, pero esto no tiene porqué suponer automáticamente un problema de adaptación.

3.- «Los funcionarios son unos vagos»: esta idea está profundamente arraigada en España y no vamos a entrar en si es verdad o no pues la vagancia es una característica que depende de la forma de ser de cada persona. No me gustaría que se diera protagonismo a ese debate porque la idea de esta entrada es otra. Lo que sí voy a decir (y otro día podemos hablar con más detalle) es que el funcionamiento de las Administraciones Públicas, en especial su casi inexistente aplicación del régimen disciplinario, provoca que el que quiera ser un vago, o un maleducado, o un corrupto, etc. lo pueda ser casi impunemente.

¿Cómo puede conseguir un empleo en el sector privado un candidato con ese perfil y con tantas posibilidades de ser descartado por alguno de los tres motivos expuestos? Después de analizar la cuestión, llego a conclusiones bastante negativas. No soy capaz de recomendar soluciones eficaces para este perfil de desempleado aunque se me ocurren las siguientes acciones:

1.- Si la experiencia en la Administración Pública es de poco tiempo (menos de un año, por ejemplo) puede que esa circunstancia sea obviada por el seleccionador y no la tenga en cuenta. El candidato puede alegar durante la entrevista que fue una oportunidad de trabajo temporal que surgió y que tampoco tiene pensado opositar a ese tipo de puestos (nunca recomiendo decir que se está opositando). También se puede omitir esta experiencia en el currículum vitae o transformar los servicios prestados en algún puesto equivalente del sector privado.

2.- En cualquier otro caso, la situación considero que se complica. Lamentablemente, las tres ideas enumeradas anteriormente (especialmente la primera) pasan como una apisonadora sobre cualquier explicación que ofrezca el candidato. La situación de elevado desempleo y el exceso de candidatos que se presentan a procesos selectivos no ayuda en absoluto. Seguir opositando, autoemplearse o conseguir trabajo mediante contactos pueden ser posibles soluciones aunque todas son poco viables por las circunstancias actuales.

Puesto que lo indicado no me satisface, he optado por enfocar el problema en el seleccionador y no en el candidato. Así, mis respuestas a los tres argumentos descartantes son las siguientes:

 1.- En la gran mayoría de ocasiones no está justificado descartar a un candidato solo por temor a que se marche de la empresa en cuanto encuentre algo mejor:

– En la actualidad (y parece que por muchos años) la existencia de «algo mejor» es muy rara.

– Las posibilidades de obtener una plaza fija en la Administración Pública son bastante reducidas: salen pocas convocatorias y se presenta mucha gente, además de que hay opositores con muchos años de experiencia laboral como funcionarios que acumulan puntos y superan así a los demás aunque estos saquen muy buena nota en las evaluaciones.

– Muchos puestos de trabajo son temporales y no justifican descartar a nadie por temor a que se vaya de la empresa. A veces el puesto es temporal y el seleccionador no lo sabe porque solo lo sabe la dirección de la empresa que además lo oculta para no dar la sensación de que la empresa va mal y que puede cerrar en unos meses.

– Ni los gastos de formación ni los de adaptación al puesto suelen ser de tanta entidad como para justificar que se descarte a candidatos válidos solo por temor a que se marchen y no haber amortizado ese gasto.

2.- Una persona que ha trabajado en la empresa privada no tiene dificultad para adaptarse de nuevo a ese tipo de empresas pese a haber trabajado entre medias en el sector público. Si la persona únicamente ha trabajado para la Administración Pública  veo más complicada esa adaptación aunque no la veo imposible.

3.- La vagancia depende de cada persona aunque ya he dicho que el funcionamiento del sector público promueve indirectamente la sensación de impunidad ante las pequeñas infracciones laborales.

Para concluir, parece que el problema son los seleccionadores y sus prejuicios pese a que el estigma lo lleven este tipo de candidatos. Espero que estas líneas hayan servido de reflexión.

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14 respuestas a El descarte del candidato que ha trabajado en la Administración Pública

  1. Hola Antonio:
    Me ha gustado mucho tu entrada. Me gustaría hablar sobre un paralelismo entre los candidatos que vienen de la administración pública y los que provienen de empresas privadas y que, quizá, sería conveniente resaltar.
    Dada la situación que han pasado muchas empresas, hay empleados que vienen de empresas privadas que se han quedado sin trabajo. Personas que han estado trabajando muchos años en una misma empresa y que pueden enfrentarse a las mismas dificultades que expones: gente que sólo conoce una única forma de trabajar, que le puede costar adaptarse a una nueva empresa…..
    Yo creo que en esos casos no hay tanta diferencias. Es decir, ambos tipos de empleados están ya estigmatizados como tu comentas.
    Creo que es importante que, tanto un tipo de empleado como otro, hagan algo diferente para cambiar esa imagente. Y eso puede provenir de hacer cosas que quizá no se esperan de ese tipo de empleados: desde abrirse un blog, a tener actividad en redes, formarse en algo que implique reciclaje…..Creo que hay opciones. Lo peor que se puede hacer es presentarse igual que cuando estabas en la administración o en tu anterior empresa.
    Gracias Antonio.

    • Aflabor dijo:

      Hola Isabel
      Me alegra de que te guste la entrada. Lamentablemente, hay un montón de tipologías de candidatos que lo tienen más complicado para encontrar empleo por los distintos prejuicios que existen: mayores de 45 años, o de 50, o que solo han trabajado en una empresa, o que no han trabajado solo en una empresa, o que han sido autónomos, etc. Al final hay seleccionadores que caen un poco en el ridículo. Y al final creo que el problema no es el candidato sino que es más un problema de sobreoferta de candidatos y de desconocimiento del mercado laboral por parte de los seleccionadores.
      En cualquier caso, lo que dices es verdad: no todos podemos buscar empleo de la misma forma.
      Un saludo

  2. Hola Antonio: como siempre, ¡gran entrada en tu blog! Como trabajador del sector público, que previamente ha trabajado en el sector privado (de la abogacía…), y que quien sabe si volveré a cruzar la acera full time, creo puedo aportar una visión “desde dentro” sobre este tema tan debatido.

    Si yo fuera el reclutador en un proceso y tuviera un candidato que viniera del sector público, no solo me fijaría en este aspecto de su perfil, pero desde luego sí me haría estar más alerta sobre su idoneidad para cubrir el puesto en cuestión. Para mí, el empleado público no es que sea vago o pasota “per se”, es el medio el que propicia que el trabajador se acomode. Me explico, un empleado que lleva años trabajando en el sector público o que solo ha trabajado en él, no ha vivido la necesidad de cumplir con unas expectativas de trabajo, rendimiento/facturación, ventas, captación de clientes, etc… Además sus condiciones laborales siempre han sido de empleado público y no de trabajador de empresa privada; todo esto al final provoca que esté habituado a un ritmo y/o a unas condiciones de trabajo que probablemente varían y no se ajustan al perfil de una empresa privada pura y dura.

    A mi modo de ver, en todos las facetas de la vida, es muy fácil dar pero muy difícil luego quitar. Eso sucede con los empleados públicos: cuando uno se acostumbra a unas condiciones laborales o de ritmo de trabajo, luego será más dramático restringirlas (cosa que a mi modo de ver no debería ser así, siempre que fuera por causas realmente justificadas)

    Dicho lo cual, luego cada persona es única y la adaptabilidad que cada uno tenemos es diferente. Ciertamente te digo que hay empleados públicos que son unas verdaderas máquinas trabajando (no digo que hagan más horas o que se rebajen sueldos voluntariamente, digo que lo que hacen lo hacen muy bien), además de estar en muchos casos muy bien formados en sus áreas de trabajo. Es por ello que yo no descartaría a un candidato por el hecho de venir del sector público, pero sí que trataría de apreciar su disponibilidad y adaptabilidad a la empresa privada de distinta forma que frente a otro candidato que proceda del sector privado.

    Espero no haber aburrido. Saludos!
    Javier.

    • Aflabor dijo:

      Hola Javier.
      Gracias por tus amables palabras hacia mi trabajo y gracias también por aportar tu testimonio y tu opinión. Espero que puedas jubilarte en tu puesto actual.
      Es habitual que cuando una persona entra a trabajar en el sector público desde la empresa privada tenga que “cambiar el chip” porque todo es bastante diferente y también hay que adaptarse a eso. Suscribo punto por punto lo que afirmas.
      Considero que un seleccionador tiene que conocer cómo se trabaja en los distintos sectores y profesiones, pues eso le permitirá seleccionar con mejor criterio y a la par debe conocer el mercado laboral.
      Un saludo.

  3. Miguel Ramirez dijo:

    Excelente tu publicación.
    Mi humilde comentarios es el siguiente, aqui en mi país, hay mucho resentimiento al sector público, por la burocracia que se tiene para llevar a cabo un tramite y se generaliza a todos los trabajadores y como dicen están estigmatizados, con una serie de calificativos muy desagradables.
    Este prejuicio lleva muchos años y veo muy difícil que esto cambie, mas bien lo veo imposible. Yo he tenido la suerte de trabajar en instituciones privadas e instituciones públicas. Actualmente laboro en una institución pública que da servicio a inumerables empresas privadas, aqui en mi ciudad. Y si puedo decir que esto es solo un estigma. Y puedo asegurar que en muchos casos la diferencia entre pública y privada no existe y hasta se tienen deventajas. No es una garantía de adaptabilidad el seleccionar a una persona del sector privado. Lo seleccionadores deben de ser fríos en sus prejuicios y seleccionar al mejor personal para su empresa. Lo mismo sucede con la personas de mayor edad y con las personas que sufren alguna discapacidad. De estos ultimos tengo una experiencia de una empresa aqui en mi ciudad, que contrato personas con carencia de la vista para almacenaje de piezas en cajas de cartón, donde los resultados fueron excelentes. No se tenían ausencias, ni retardos, el nivel de producción era muy alto, esta empresa decidió contratar a estas personas ya que no conseguía reclutar personal que trabajara en día domingo.

    • Aflabor dijo:

      Hola Miguel
      Celebro que te haya gustado mi publicación.
      Gracias por explicar la situación de tu país. Como indicas al final de tu escrito, cuando faltan candidatos dispuestos a trabajar se acaban muchos prejuicios.
      Un saludo.

  4. g.pablomartin dijo:

    Muy buena la entrada… estoy de acuerdo con lo que escribís, trabaje en la administración publica seis años como funcionario, específicamente como secretario privado de un Funcionario de alto rango y hoy al estar en la búsqueda laboral en el sector privado noto como, desde un pensamiento inductivo, se estigmatiza al empleado o funcionario publico.
    Ese pensamiento que tiene la figuración de que si algo es cierto en algunas ocasiones, lo será en otras similares aunque no se puedan observar.

    Un saludo.

    • Aflabor dijo:

      Hola g.pablomartin
      En España, el cargo que ocupabas suelen ocuparlo personas afines al funcionario que acceden a ese puesto por puro nepotismo y precisamente no tienen problemas para encontrar otros empleos pues el partido político ya se encarga de colocarles. Se les conoce popularmente como “asesores”, “puestos de confianza”, etc.
      Un saludo.

  5. Hola.
    Me gustó mucho su blog, y tiene mucha similitud en Guatemala.
    En efecto, los estereotipos nos señalan que los empleados de entidades públicas no están acostumbrados a trabajar bajo presión. No obstante, es una idea tan general porque la mayoría están involucrados en actos de corrupción, calumnia, proselitismo. La gente que trabaja para el Estado de Guatemala es sin duda por preferencias que por competencias.

    Y nosotros que hemos vivido en carne propia la atención que estas personas dan al público deja mucho que desear. Si embargo, hay otras entidades donde son amables, personas comprometidas y le ayudan muchísimo a cualquiera de nosotros.

    Lástima que por culpa de muchos, otros paguen.

    Saludos desde Guatemala

    • Aflabor dijo:

      Hola Gestor de Talentos.
      Gracias por explicar la situación de Guatemala.
      Aquí parece que pesa mucho la posibilidad de que el trabajador supere las pruebas de acceso a la plaza fija y se vaya de la empresa.
      Un saludo.

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  7. Interino dijo:

    Hola. He leido el blog y yo planteo una duda y sé que seguramente no se si leerás esto, pero ahi va mi humilde experiencia.

    En primer lugar, yo soy informático y estuve en varias empresas, hasta que entré en la Administración. Mi pregunta es ¿en Linkedin es malo poner que trabajas para una AAPP? (mi perfil no es público, por razones obvias). Lo digo porque yo por ejemplo pongo el organismo que trabajo, pero no digo que soy funcionario (otra gente lo hace). De hecho en una entrevista nunca dije la palabra “funcionario”, sino “contratado temporal” (de hecho, existen esas modalidades). A mi lo que me preguntaron fue si era para algo largo o corto. Dije simplemente que no sabía, porque podía ser desde algo corto a algo a largo plazo.

    Y mi experiencia fue la siguiente.

    En mi última empresa, estuve opositando, pero lógicamente no lo dije. Empecé a trabajar, aprobé, pero sin plaza. Bueno, el caso es que como estábamos en una oficina que depende de la que trabajábamos, dije que no lo comentaba porque estuve un año y medio en paro (lógicamente para prepararme a fondo, claro está). Ellos me dijeron que nunca dirían nada (cosa que se cumplió, la verdad) y que cada uno hace lo que quiere o cree conveniente. De hecho, mis jefes sólo lo supieron cuando me marché. Y es más ¡aun me dijeron que lamentaban mi marcha y me quisieron hacer una contraoferta!. De todos modos, en la empresa hubo una desbandada y no era por AAPP.

    Ahora de interino en la AAPP, lo curioso del caso es que ¡¡me llaman de empresas aun hoy en día!! Es cierto que no echo currículums, pero…es curioso ¿no? Y aún más, están interesados en hacer entrevistas…

    Un saludo.

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